Afirmar la existencia de Jerarquías Espirituales es sostener la existencia de la realidad espiritual. Nosotros somos seres espirituales encarnados y, por tanto, provenimos de otra dimensión. Al desarrollarse la creación universal, ésta comenzó desde lo más sutil e indiferenciado y marcha hasta lo más denso y diversificado.
Nosotros, al encarnar, estamos en la dimensión más densa con nuestro cuerpo físico. Pero nuestro ser espiritual anhela volver a la dimensión sutil de donde viene y mantiene el contacto con este mundo superior, aunque no siempre la personalidad es consciente de este proceso.
Sostenemos que hay entidades inteligentes en los mundos sutiles, o en otras dimensiones. Que la Creación es asistida por diferentes entidades a cargo de los grandes procesos creativos. Tienen diversos nombres y clasificaciones en los diferentes pueblos que las han intuido. Para no entrar en detalles y discusiones, las llamamos genéricamente "jerarquías espirituales".
Estos grandes seres inteligentes son de otra dimensión y, repito, tienen a cargo procesos creativos importantes. La personalidad humana común y corriente no puede conectarse con ellos, pues son de otra frecuencia, tienen otro idioma, viven otra realidad.
Imaginemos una empresa eficiente. Si un empleado desea información sobre lo que debe hacer, se presentará ante su jefe directo. No sería eficiente que se molestara al Gerente General para que lo oriente en cada detalle de su trabajo.
Cuando alguien invoca a una divinidad o, incluso, a una jerarquía inferior, quien viene a asitirlo es otra entidad mucho más cercana a este mundo.
Aún así, esto ocurre rara vez. La asistencia sutil más posible y presente, es la de un maestro espiritual encarnado. Si el estudiante tiene su maestro real, éste se hará presente en su vida para orientarlo en cuerpo físico y también en conexión sutil, a través de su ser espiritual.
Los habituales acontecimientos favorables que se les dan a algunos estudiantes se deben en realidad a los principios y leyes de la Creación, que subyacen en ella misma. Hay diversas leyes mentales que actúan, como es la de la Concordancia y la de la Sincronicidad. Por ejemplo, un estudiante con pensamientos postivos, que irradia amor y tiene confianza en sí mismo, que tiene buena voluntad y voluntad al bien, generará un magnetismo atractivo hacia todas las personas que tengan alguna de esas cualidades actuando. Sus objetivos se realizarán más fácil, pues encontrará apoyo en personas incluso desconocidas.
Un pensamiento sostenido y controlado, como en una meditación por ejemplo, sincroniza con otras formas mentales similares y atrae oportunidades favorables a lo que se está pensando.
Una mente con los objetivos claros y definidos, siempre presentes, aprovechará cuanta oportunidad surja para conseguir las metas, pues la atención estará siempre dirigida hacia los sucesos relacionados que se presenten en el medio ambiente.
Todo empezará a darse como por magia. Y efectivamente lo es. Magia es provocar una transformación de un plano a otro. Mente y emoción positiva, provocan cambios en el mundo físico. Una mente sana lleva a un cuerpo sano. Si el estudiante está consciente de su realidad espiritual y cultiva las grandes virtudes, provocará cambios muy favorables en su personalidad y en su salud.
Es natural, por razones largas de explicar, que la mayoría no reflexione todavía de las contradicciones que se producen a diario por pensar que las jerarquías o Dios intervienen en la vida cotidiana. Por ejemplo, ocurre un grave accidente en un bus, muchas personas mueren, alguien queda inválido. Y sus padres exclaman: ¡gracias a Dios se salvó y está con vida!. Entonces, tendremos que aceptar que Dios decidió provocar el accidente del bus y matar a varios y, por alguna misteriosa razón, salvó a otros aún cuando dejó inválido a más de alguien. A veces incluso los que viajan en el bus vienen de una ceremonia religiosa.
Tan absurda contradicción obliga a muchos a construir la figura del diablo. Entonces, Dios salvó a algunos y el diablo mató a los otros. Aún así, se soslaya el absurdo que Dios no fue capaz de controlar al Diablo, lo que no corresponde con el atributo de todo poderoso. Finalmente, para anular toda reflexión, dirán: ¡Sólo Dios sabe lo que hace y por qué lo hace!
Dios y sus Jerarquías son mucho más elevados y divinos que la definición humana habitual que hace una proyección de sí mismo para darles atributos. Es decir, se suele cometer el error de construir a Dios a imagen y semejanza del ser humano.
Serval Dion Fortune









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